Nahir Galarza, fue condenada por matar a su novio Fernando Pastorizzo en diciembre de 2017, y se convirtió en uno de los casos más emblemáticos y debatidos por la opinión pública, en los medios y las redes sociales. En los últimos días, la joven habló desde la cárcel y contó su situación actual.
Actualmente, Nahi está en víspera de la decisión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación sobre si revoca o confirma el fallo a prisión perpetua (35 años) y se filtraron las pericias inéditas realizadas durante esta instancia de revisión del máximo tribunal. Esto podría cambiar la historia de este trágico caso: según las pericias la joven, de entonces 19 años, habría llegado al juicio en las peores condiciones de salud mental, sin haber tenido la contención médica, psicológica y psicofarmacológica adecuada.
«No tengo redes. No tengo celular. Y trato de que no me lleguen malas noticias. No sabía nada de las fotos que publicaron, que por lo que me contaste son de mi cumpleaños de 15. Es mentira todo. Esas redes no son mías. Más allá de mi distanciamiento de mi padre y que me quiera cambiar el apellido (Ndr: hace más de un año acusó a su padre policía Marcelo Galarza de ser el verdadero asesino), me parece superinfantil todo ese tema de la foto. Y sigo siendo Galarza aunque haya iniciado el trámite para usar el apellido de mi madre (Kroh) porque es un proceso largo. Me parece que es más una estrategia de otra persona porque no perderia tiempo haciendo este tipo de publicaciones. Es un secreto judicial. No lo puedo creer. Me quieren hacer daño y creo que alguien se hace pasar por mí en las redes sociales», expresó Nahir, angustiada, en diálogo con Infobae.
Al ser consultada sobre quién le quiere hacer daño, Galarza respondió: «El que hace llegar a los medios este tipo de noticias es Jorge Zonzini, me enteré de eso. La verdad es que me tiene cansada porque me quiero alejar de todo eso y parece que él hace hasta lo imposible para que no se termine nunca y encima no tengo relación con esa persona, no hablo ni le paso información ni tengo nada que ver con él. Desde hace varios años viene usando mi nombre y mi imagen para sus propios fines, ya sea libro o lo que sea, y todo sin mi consentimiento. Quiero que me deje en paz y deje de hablar de mí».
